8 claves para sentirte acompañada

El embarazo suele estar asociado a ilusión, felicidad y expectativa. Pero también puede traer cambios, miedo, dudas, cansancio, y preocupaciones que no siempre se cuentan.
Y es importante recordarlo: estar embarazada no significa tener que sentirte feliz todo el tiempo (¿Por qué se le “exige” a una embarazada y no a una persona en su día a día?).
El embarazo es una etapa de muchos cambios, no sólo físicos, también psicológicos, laborales y sociales. Por eso, cuidar la salud mental durante el embarazo es tan importante.
La ansiedad y la depresión pueden aparecer durante el embarazo, incluso en personas que nunca habían tenido dificultades de salud mental. Si el malestar empieza a interferir de forma significativa en el día a día, es recomendable pedir ayuda.
1. Permítete sentir emociones diferentes
Puedes estar ilusionada y tener miedo al mismo tiempo. Puedes querer muchísimo a tu bebé y sentirte sobrepasada. Puedes estar feliz por el embarazo y echar de menos tu vida anterior. A esto se le llama ambivalencia emocional.
Las emociones no siempre son coherentes entre sí, y eso no significa que haya nada malo en ti.
En lugar de intentar sentir “lo que se supone que deberías sentir”, puede ser más útil preguntarte:
¿Qué estoy sintiendo y qué necesito ahora mismo?
2. No te exijas disfrutar de cada momento
Existe una imagen bastante idealizada del embarazo: ilusión, preparación, fotos, compras y felicidad.
Pero la experiencia real puede ser muy diferente.
Náuseas, cansancio, los cambios corporales, las molestias físicas, las preocupaciones por el bebé o el miedo al parto pueden hacer que algunos días sean difíciles.
Por no hablar de la baja por maternidad, es un derecho (y bendito derecho), pero el contexto de muchas mujeres es que no pueden permitirse estar de baja y dejar de trabajar: autónomas (y aquí hago una aclaración, por ser autónoma claro que puedes solicitar la baja, pero no es lo mismo trabajar en un negocio donde bien puedes cerrar por un tiempo o poner a otra persona, a qué tu seas el negocio, como por ejemplo ser psicóloga o ser abogada).
No disfrutar de cada etapa del embarazo no significa que no estés disfrutando de tu embarazo ni que vayas a ser peor madre.
3. Cuida tus necesidades básicas
Dormir, alimentarte de forma adecuada, mantener cierta actividad física si tu situación médica lo permite y reservar momentos de descanso no son lujos.
Son formas de autocuidado.
Durante el embarazo puede resultar tentador intentar mantener el mismo ritmo de vida que antes, pero tu cuerpo está atravesando un proceso importante. Escuchar sus señales y adaptar tus expectativas también es cuidar tu salud mental.
4. Habla de lo que te preocupa
No necesitas esperar a estar desbordada para decir que algo te preocupa.
Hablar con tu pareja, una persona de confianza o un profesional sanitario puede ayudarte a poner en palabras aquello que muchas veces se queda dando vueltas en la cabeza.
Además, compartir las preocupaciones permite recibir apoyo y evita que tengas que afrontar todo sola. Los profesionales que acompañan el embarazo también pueden orientarte si sienten que necesitas apoyo psicológico.
5. Cuida la información que consumes
Durante el embarazo es muy fácil entrar en un bucle de búsquedas: síntomas, parto, alimentación, pruebas, experiencias de otras madres…
Informarte puede ayudarte, pero estar constantemente buscando respuestas también puede aumentar la ansiedad.
No necesitas conocer todas las experiencias ni anticiparte a todos los escenarios posibles.
Busca información fiable con evidencia científica, limita aquello que te genera más preocupación (si sabes que la ecografía de la semana 20 es de las más importantes por la información que aporta, está bien que estés informada pero si te genera ansiedad, espera al momento en el que estes con el personal sanitario y te informen al momento) y recuerda que cada embarazo es diferente.
6. Deja espacio para ti más allá del embarazo
Es fácil que, especialmente a medida que avanza la gestación, todo empiece a girar alrededor del bebé.
Pero sigues siendo tú.
Continúa, en la medida de lo posible, con aquellas actividades que disfrutas, mantén tus relaciones sociales y reserva momentos que no tengan nada que ver con el embarazo.
El embarazo no es una enfermedad, no tiene por qué limitarte ( a no ser que estes bajo riesgo), sigue disfrutando de tu vida.
Cuidarte no es ser egoísta. También estás cuidando a la persona que va a convertirse en madre.
7. Habla con tu pareja sobre cómo os encontráis
El embarazo también supone una transición para la pareja.
Puede ser un buen momento para hablar sobre los miedos, las expectativas, los cambios que se avecinan y cómo queréis repartir responsabilidades y el estilo de crianza, después del nacimiento.
No esperéis necesariamente a que aparezca un conflicto para hablar.
Preguntaros de vez en cuando:
¿Cómo estás llevando todo esto? ¿Qué necesitas de mí? ¿Hay algo que te esté preocupando y todavía no hayamos hablado? ¿Cómo te gustaría educar a nuestro bebé?
8. Pide ayuda cuando la necesites
Pedir apoyo psicológico durante el embarazo no significa que estés haciendo algo mal ni que no seas capaz de afrontar la maternidad.
La psicología perinatal también puede acompañarte durante el embarazo para trabajar ansiedad, miedos, autoestima, cambios en la identidad, dificultades en la pareja, experiencias previas difíciles o simplemente para disponer de un espacio propio en una etapa de muchos cambios.
Es especialmente importante consultar cuando la tristeza, la ansiedad o la preocupación son persistentes, difíciles de controlar o empiezan a interferir con tu vida cotidiana. Entre las señales que conviene atender están sentirse frecuentemente triste, perder el interés por cosas que antes disfrutabas, sentir una culpa intensa o tener dificultades importantes para concentrarte o funcionar en el día a día.
Y si aparecen pensamientos de hacerte daño o de que tú o el bebé estaríais mejor sin ti, es importante buscar atención profesional urgente.
Cuidar tu salud mental también forma parte del embarazo
No existe una única manera de vivir el embarazo.
Habrá días de ilusión, otros de miedo, otros de cansancio y probablemente algunos en los que simplemente necesites parar.
No tienes que hacerlo todo perfecto.
Cuidar tu salud mental durante el embarazo significa escucharte, permitirte sentir, apoyarte en otras personas y pedir ayuda cuando la necesites.
No tienes que esperar a encontrarte mal para empezar a cuidarte.
No eres la primera ni serás la última mujer embarazada pero, si es la primera vez que tú estás embarazada y por eso no eres menos.